The Clone Wars : de vuelta a la aventura
A pesar de lo que en algún momento señaló George Lucas, creador de la saga, Star Wars volvió a la pantalla grande, está vez en una versión animada que cuenta la historia transcurrida en el intermedio del acto 2 y 3 de la historia. En pocas palabras, antes de que Anakin Skywalker fuese seducido por el lado oscuro de la fuerza.
El film, dirigido por Dave Filoni, se aleja lo suficiente de la mitología de la serie para privilegiar la acción por sobre la profunidad de la historia. Esta película se puede dividir claramente en tres actos, cada uno con un clímax en particular. Una apuesta que devuelve el espíritu aventurero de la saga, el mismo que era parte fundamental de los episodios IV, V y VI (los episodios I,II y III se entienden más bien como una historia trágica y más densa).
Desde el punto de vista técnico, lo más interesante de la película es su propuesta visual. Un cuidado trato del color y de la animación la transforma en un interesante experimento del recién creado estudio de animación de Lucasfilms. Especial atención a las secuencias en el espacio, que nada tienen que envidiar a las películas originales.
Se extraña, en todo caso, un mejor trabajo de expresión en los rostros de los personajes, a excepción de Ashoka, la nueva aprendiz de Skywalker, un personaje totalmente querible y que es uno de los motores principales de la historia.
Es importante resaltar que esta película sirve además como episodio piloto para una serie televisiva a emitirse próximamente, y desde ese punto de vista el film cumple a la perfección con su objetivo. Genera interés y plantea, de inmediato, el estilo a seguir.
Para los fanáticos, es bueno advertir que este trabajo está lejos de formar parte integral de la saga, y es totalmente prescindible ya que no altera en nada los hechos acontecidos en la última trilogía. Quizás hubiese sido más interesante haberse arriesgado a extender la historia de Luke Skywalker después de El Regreso del Jedi, pero ese es un paso que Lucas se ha negado rotundamente a dar.
Los Archivos Secretos X: Quiero Creer
Quizás pocos hoy lo recuerden, pero Los Archivos Secretos X significó en Chile y el mundo un suceso televisivo sin precedentes. Y no por la temática extraterrestre que era la columna vertebral de la historia, sino que por ser, simplemente, una saga apasionante. Por lo menos en sus primeras cinco temporadas. Después la creatividad se vino a negro y Chris Carter, creador de la serie, no pudo resolver el intrincado puzzle que el mismo creó para los agentes Mulder y Scully. La película del 98, bisagra entre las temporadas cinco y seis, no cumplió las expectativas y desde mi punto de vista, fue el principio del fin.
Diez años después de dicha cinta, Carter revive a sus emblemáticos personajes en Los Archivos Secretos X: Quiero Creer, un film radicalmente distinto a su predecesor. Lamentablemente, esta nueva propuesta tampoco convence del todo y a pesar de ser una cinta que supera en argumento a la original, no cumple con las expectativas y no se acerca en lo absoluto a la calidad de los mejores episodios de la serie.
La historia, ocultada ferozmente por Chris Carter, se devela como un clon de El Silencio de los Inocentes. Fox Mulder (David Duchovny), aún oculto por los sucesos acontecidos en el capítulo final de la saga, es llamado desde su obligado retiro para resolver un caso que no tiene nada de paranormal. Una agente del FBI ha sido raptada por un asesino de oscuras intenciones. La clave para resolver el caso es un cura pedófilo con extrañas visiones y aun aún más bizarra conexión con los crímenes. Dana Scully (Gillian Anderson), como fiel escudera, siga siendo un cable a tierra para su desbocado y obsesivo compañero.
A pesar de los guiños que harán sonreír en más de una oportunidad a los fanáticos, la película no está pensada para los fanáticos, sino que para aquella audiencia que no vio la serie en detalle y poco o nada conoce de la historia de los ex agentes del FBI. Un ejercicio sano por parte de Carter, que sabe perfectamente que la cantidad de seguidores de los “X” topó techo hace varios años. El problema es que la historia no convence y carece de la intensidad con la que Carter, hoy también tras las cámaras y no sólo como guionista, transformó a la serie en un verdadero hit.
Las conversaciones filosóficas entre Scully y Mulder, otrora sustanciosas y apasionantes, ahora parecen un tanto añejas. ¿Cómo es posible después de todo lo que han pasado, sigan con la misma canción de creyente versus escéptico?. No se aprecia una evolución de los personajes, a pesar de los esfuerzos del director. Los personajes secundarios, antes cuidadosamente pensados para enriquecer la historia, hoy no llenan ninguna expectativa. Son débiles y con funciones poco claras. Todo gira en torno a Mulder y Scully, sin embargo ambos protagonistas muestran demasiados signos de desgasto.
Desde un punto de vista dramático, el eje más interesante es el que se desarrolla a través de Dana Scully, todo un cuestionamiento del valor de la vida, en que momento la ciencia debe dejar las cosas a la naturaleza. Lamentablemente, este aspecto tampoco cuaja del todo al final del metraje.
Desde un punto de vista técnico, esta secuela carece de la espectacularidad de la película original y se acerca más al espíritu de la serie. Paisajes fríos y desolados, tomas nocturnas y luces artificiales marcan la tónica, con marcados contrastes entre los primeros planos y las tomas generales. Todo muy bien logrado para una cinta que, en verdad, es de bajo presupuesto para los estándares de hoy (apenas costó 30 millones de dólares). Sí se extraña la tradicional banda sonora, ahora remasterizada y sin la magia de antaño.
En suma, Los Archivos Secretos X: Quiero Creer, es una película que decepciona por su guión poco trabajado y la frialdad con la que es presentada. Es cierto que supera a la cinta original, sin embargo una vez más no cumple con las expectativas de los seguidores de la serie. Tampoco resultará especialmente atractiva para los que no eran sus fanáticos, ya que se enfrentarán a un thriller visto ya demasiadas veces y que al final adquiere características de inverosímil.
Los Archivos Secretos X : Quiero creer
Una de las películas más esperadas de la temporada. Sobre todo en Chile, donde la serie fue una de las más vistas en la década de los 90. Aquí un link para saber todo sobre la película que trae de vuelta a Fox Mulder y Dana Scully.
Hancock
No cabe duda que desde hace un par de años la gran industria del cine norteamericano vive una crisis de ideas. Un ejemplo de eso es la súper abundancia de películas de súper héroes –o basadas en comics-que invaden el mercado. Sólo este año podemos mencionar a Iron Man, Hulk, Batman y Hellboy. A ellas se suma Hancock, del realizador Peter Berg. Un film interesante que se aparta de la línea tradicional del género.
Hancock (interpretado por Will Smith) es un héroe amnésico y alcohólico, que más que ayudar a las personas con sus poderes genera grandes problemas y pérdidas financieras. En hilarantes situaciones, en su carrera por “hacer el bien” destruye casas, automóviles y descarrila trenes. La gente, en vez de agradecerle, le recrimina su torpeza, críticas que éste devuelve con sendos insultos. Su vida cambia cuando conoce a un experto en relaciones públicas (Jason Bateman) que desea cambiar su imagen. Sin embargo, al poco andar dicho personaje se transforma en la conexión con un tortuoso y peligroso pasado.
El film comienza como una comedia bien realizada, refrescante en todo sentido de la palabra. Con secuencias bien logradas –como la terapia de grupo en la cárcel o el frustrado salvataje a una ballena varada en la playa- , se perfilaba como una inteligente propuesta, fuera de los cánones tradicionales. Sin embargo, y al más puro estilo Shyamalan, la cinta da un giro inesperado que la transforma, una vez más, en una más que clásica película de súper héroes, en donde la tragedia, el deber y el sacrificio pasan a transformarse en los ejes de la historia.
Este cambio le quita todo lo novedoso al film, a pesar de que el resultado final no es para nada despreciable. En su conjunto, la apuesta de Berg resulta ser llevadera y por largos pasajes muy entretenida y cautivante. Sin embargo, al final el espectador puede quedar con la sensación de que se desperdició una buena oportunidad de refrescar y estabilizar un género que deambula entre pésimas películas y grandes obras de acción.
En resumen, Hancock es un film cuyo principal objetivo es entretener, pero que sin embargo se queda en la promesa incumplida de entregar algo más al espectador.
Declaración de intenciones
El cine es arte. Pero también es entretención. Por lo tanto, aquí no sólo hablaré de la última obra maestra, sino que también del último blockbuster. Será un blog dedicado a quienes disfrutan del cine y lo han transformado en parte de su vida.



